Cuando una persona llega a cierta etapa, hay un despertar de los genes biológicos primitivos. Por ejemplo, la cuestión de si tener o no hijos no es un asunto de cómo piensas, sino de los genes biológicos. Si intentas luchar contra los poderosos genes biológicos primitivos, estos te castigarán. Por ejemplo, puedes sentir que todo está bien, pero de vez en cuando sientes una enorme sensación de desolación. A veces, tus emociones pueden tener una sensación que no puedes manejar.