Parece una locura tener que decir esto, pero sigo creyendo profundamente en el talento humano. La razón por la que a nadie le gusta la IA es que un montón de CEOs andan por ahí presumiendo de cómo va a "reemplazar empleos" y "mejorar la eficiencia". Eso puede ser una buena elección de resultados, pero es un mensaje terriblemente poco inspirador para la fuerza laboral. La tecnología necesita despertar colectivamente de su cámara de eco.