La Ley SAVE es más que solo integridad electoral. Es un ajuste de cuentas espiritual para los republicanos del Senado. ¿Eligen a sus donantes e instituciones, o cumplen su deber y eligen a sus propios electores? Estos republicanos están luchando con uñas y dientes para impedir una votación real porque no quieren tener que tomar esta decisión.