ELON MUSK: "La decisión más difícil que enfrenté en la vida fue en 2008." "Creo que me quedaban quizá 30 o 40 millones de dólares... Tenía dos opciones: podía concentrarlo todo en una empresa, y entonces la otra definitivamente desaparecería, o dividirlo entre las dos compañías. Pero si lo reparto entre las dos compañías, ambas podrían morir." "No pude obligarme a hacerlo, así que repartí el dinero entre los dos. Por suerte, gracias a Dios ambos salieron adelante."