Diez minutos de exposición al frío pueden cambiar la química cerebral más de lo que la mayoría de la gente imagina. El agua fría provoca una liberación masiva de noradrenalina, que a veces la aumenta varios cientos por ciento. Ese neurotransmisor hace tres cosas: 1. Aumenta la concentración 2. Mejora el estado de ánimo 3. Aumenta la alerta Por eso la gente suele sentirse tranquila, clara y llena de energía tras la exposición al frío. A veces, la forma más rápida de reiniciar tu mente... es para electrocutar tu cuerpo.