Estados Unidos nombra cosas como "Operación Ajax", en la que derrocaron al régimen iraní en 1953 para instalar un Sha títere en Irán. Pero leyendo los clásicos se aprende quién fue Ajax: un guerrero feroz en la Ilíada que en realidad fue a luchar en la guerra él mismo. Se arriesgó a sí mismo. No luchaba entre marionetas e intrigas desde la comodidad de una oficina. No era un ministro de manos blandas y aceitosas. No era un astuto. Era directo. Y fue victorioso, solo muerto cuando el propio Poseidón se resentió por su arrogancia.