La industria alimentaria convenció a la gente de que el desayuno debe ocurrir inmediatamente después de despertarse. Pero tu cuerpo en realidad se despierta en un estado de quema de grasa. Cuando comes en cuanto abres los ojos, cierras ese proceso. Esperar incluso 60–90 minutos puede permitir que tu cuerpo lo consiga ✔️Quema energía almacenada ✔️Mejora la sensibilidad a la insulina ✔️Estabiliza el apetito durante el día Tu cuerpo ya ha empezado el trabajo metabólico de la noche a la mañana.