El bombo en torno a los robots humanoides no tiene sentido para Marco Zappacosta. Llevamos 20 años con coches autónomos y aún no están disponibles de forma general — y eso es un vehículo con dos grados de libertad. Un robot humano que opere en el mundo real es un problema completamente diferente. Su apuesta: la IA aplicada a la biología sintética es donde está la verdadera oportunidad subestimada en los próximos cinco a diez años. Conversación completa en el último episodio de Founders in Arms. Enlace en la biografía.