El glifosato y otros pesticidas no pertenecen a nuestra comida ni en los cuerpos de nuestros hijos. Nos estamos envenenando sistemáticamente. Estos químicos están en nuestros cereales, nuestras frutas, nuestras verduras. Alimentos que les damos a nuestros hijos todos los días. Se ha relacionado el glifosato con el cáncer, la interrupción hormonal y problemas de desarrollo. Sin embargo, se rocía en cultivos en toda América porque es rentable. Dejen de envenenar a nuestros hijos.