cuanto más viejo me hago, más me doy cuenta de cuánto de la vida consiste en aumentar tu superficie para la suerte. sal más. viaja cuando puedas. prueba nuevos cafés. entra en museos. toma una ruta diferente a casa. camina por un nuevo sendero. visita una ciudad que nunca has visto. lleva un cuaderno. habla con extraños. haz mejores preguntas. comienza algo pequeño por tu cuenta. en otras palabras, date más oportunidades para que algo inesperado suceda. y, curiosamente, cuanto más haces, más parece que la suerte te encuentra.