La Estación Espacial Internacional (EEI) no almacena grandes cantidades de oxígeno en tanques para uso a largo plazo, ya que eso sería ineficiente para su habitabilidad continua. En su lugar, genera principalmente oxígeno bajo demanda a través de la electrólisis del agua, complementado por reabastecimientos y copias de seguridad. El hidrógeno de la electrólisis se combina con el CO₂ exhalado por la tripulación en el reactor Sabatier para formar metano (ventilado al espacio) y agua, lo que reinicia el ciclo, recuperando más del 90% del agua.