Bill Marriott construyó la compañía hotelera más grande del mundo. Pero no abrió su primer hotel hasta que tuvo 55 años. De hecho, el hombre que acabaría construyendo la cadena hotelera más grande del mundo comenzó con un puesto de cerveza de raíz de nueve asientos en Washington, DC, y un objetivo simple: servir bien a las personas y construir algo que perdure. Este breve episodio explora cómo Marriott convirtió ese único puesto en la industria de catering para aerolíneas y luego en un enorme imperio hotelero. Exploro los principios atemporales que guiaron su éxito, incluyendo su obsesión con el riesgo a la baja, su práctica de aislar variables y su expansión durante la Gran Depresión mientras sus competidores se retiraban. Aprende más sobre su historia: