Hoy en día, la mayoría de los hacks de blockchain no son errores de contratos inteligentes. Provienen de ataques de phishing, claves robadas, cuentas comprometidas, firmas ciegas y vulnerabilidades operativas. Toma el hack de ByBit de 1.4 mil millones de dólares: la explotación no apuntó al código; apuntó a la seguridad operativa.
A medida que la seguridad de los contratos inteligentes madura, los atacantes están subiendo en la pila. Las auditorías de código son esenciales, pero no abordan a los firmantes comprometidos o las dependencias maliciosas.
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