Moody’s Ratings ha revisado la calificación crediticia de la ciudad de Nueva York a "negativa" desde "estable", debido a "grandes y persistentes déficits presupuestarios proyectados" relacionados con proyecciones de gasto más altas. La ciudad se ve obligada a recurrir a reservas y fondos de pensiones para financiar el gasto. Estas soluciones a corto plazo no pueden repetirse en los años futuros.