Las acciones y las criptomonedas son en realidad los refugios más seguros, aunque oscilen salvajemente cada día. A largo plazo, su trayectoria se inclina hacia arriba, acumulando valor silenciosamente. Una cuenta bancaria parece tranquila y estable, con apenas una ondulación en la superficie. Pero su tendencia a largo plazo se desplaza hacia abajo, convirtiéndola en el lugar más arriesgado para esconder tu riqueza.